Alejandro Chaoul: "La ignorancia es el problema de muchos médicos"
El director de Educación del programa de Medicina Integrativa del MD Anderson Cancer Center de Houston explica a La Vanguardia.com las terapias energéticas que se aplican en el hospital oncológico más grande de Estados Unidos que atiende 600.000 pacientes cada año
Ruido,
mucho ruido es lo que hace el departamento de Medicina Integrativa del
Departamento de Oncología del hospital Anderson de Houston, referencia mundial
en el tratamiento del cáncer. Por las manos de sus médicos pasan grandes
fortunas mundiales, y muchas personas famosas que se tratan intentan pasar
desapercibidas. Es una anécdota que ilustra la confianza que 600.000 pacientes
distintos al año tienen en sus profesionales. El doctor Alejandro Chaoul(Argentina, 50 años) también
confió en el centro. Su padre tuvo cáncer de próstata. Se curó. Lo llevó hace
años para una segunda opinión médica y se interesó por ver qué más hacían por
los pacientes. Vio que daban yoga, y se ofreció a dar meditación como voluntario.
Allí sigue 15 años después, dirigiendo la aplicación de esta terapia en
enfermos oncológicos.
¿Cómo
acabó usted quedándose allí? Explíqueme su currículum.
Estudié la Licenciatura de Comunicaciones y
Filosofía en Boston (Massachusetts). Después hice un Master de estudios
religiosos enla Universidadde Virginia. Y me doctoré en Estudios Religiosos
porla Universidadde Rice en Houston (Texas). Mi tesis fue sobre la práctica del
Yoga Tibetano y las perspectivas médicas contemporáneas. Justo cuando hacía el
doctorado empecé en el Anderson. Ahora soy facultativo y desde hace dos años
director de Educación del programa de Medicina Integrativa del Departamento de
Oncología. Somos 40 personas, una gotita dentro del hospital donde trabajan
19.000 empleados.
Pequeños,
pero su servicio de medicina integrativa es muy conocido.
Sí, hacemos ruido. Bueno, lo hacemos porque lo
hacen los pacientes. La medicina integrativa es una corriente impulsada por
ellos. Obviamente quieren curarse, pero también estar bien cuidados y quieren
tener mejor calidad de vida. Cuando un oncólogo que tradicionalmente busca
eliminar el cáncer, si sólo se enfoca en el cáncer, muchas veces se olvida de la
persona. Los efectos secundarios de los tratamientos están ahí: en el de
próstata pierdes la sexualidad, en el de mama te pueden quitar un pecho, en el
de garganta tendrás la boca seca… ¿por qué no encontrar maneras de mejorar los
efectos de los síntomas?
¿Usted
da clase aún?
Sí, llevo un grupo de yoga para pacientes
vinculados con cáncer y no sólo para el enfermo, también participan los
familiares. Son clases gratuitas.
¿A
cuántos pacientes ha tratado usted?
Muchísimos a nivel grupal, desde hace 15 años tengo
grupos en los que hay unas 10 personas por semana, pacientes y familiares.
También tengo una clínica y ahí los visito solos.
¿Hacen
investigación?
¿Ya
tienen resultados?
Sí. El primer estudio lo publicamos en el Journal Cancer. El segundo ha durado seis años y aún no
lo hemos publicado porque lo tenemos que acabar de escribir. Han participado
300 pacientes. Los resultados indican que lo que vimos en el 2004 sobre la
mejora en la cantidad y cantidad de sueño, la reducción de medicinas… sigue en
la misma línea, y también los pacientes tienen menos síntomas como las náuseas
y la fatiga provocados por los tratamientos. Hemos publicado trabajos en varias
publicaciones, en todos demostramos cómo a través del yoga el paciente tiene
más aceptación del cáncer: hay menos depresión, menos estrés, más
espiritualidad.
¿Qué
otras terapias se hacen en el departamento de medicina integrativa?
Los médicos oncólogos derivan también sus
pacientes al nutricionista, al fisioterapeuta, a los masajistas,
acupunturistas, les recomiendan músicoterapia, psicología…
¿Sólo
sirve para pacientes con cáncer?
Puede ayudar a otras enfermedades, pero está muy
enfocada en determinados pacientes con un determinado tipo de cáncer.
¿En
qué ayuda la meditación?
Por ejemplo en los procesos de ansiedad
anticipada en las biopsias. Tratas de dar poder al paciente para ser parte de
su sanación porque debe ser copartícipe de su propia sanación. Incluyes
medicina convencional, métodos avalados por evidencias, y todo coparticipando
el paciente.
¿Cómo
intuyó que el yoga tendría una perspectiva médica?
Cuando empecé a estudiar, lo hice porque me
interesaba a mí. Después ya me orienté en la parte médica, cuando empecé a
hacer de voluntario. Cuando empecé a trabajar con el Dr.
Leonardo Cohen, actual director del departamento de medicina
integrativa, nunca imaginé que tendría un aspecto tan médico.
¿Cómo
lo miran a usted los médicos si no tiene usted un título de médico?
Al principio era cómo: qué bueno que hace esto,
es raro… Pero hoy en día con todos los estudios que hay, también doy clases que
están abiertas a médicos. Por suerte me ven bien, tengo buena reputación, y doy
clases en la escuela de medicina, hoy en día ven bien la medicina integrativa.
Algunos lo ven como algo que por lo menos no hace daño. Otros como algo
totalmente necesario para la calidad de vida de los pacientes.
¿Hace
falta este enfoque en la medicina actual?
Nosotros abocamos por el cambio de vida: tu
nutrición, el ejercicio, el cuerpo-mente… El anterior presidente del MD
Anderson dijo que el 50-70 por ciento de los cánceres son prevenibles si
cambiamos nuestro estilo de vida.
¿Cómo
cooperan la medicina convencional y la que no lo es en su hospital?
Nosotros no abocamos por una medicina
alternativa, si no integrativa, usar lo mejor de la convencional y lo mejor de
la complementaria que tenga evidencia que se puede demostrar. Este es nuestro
modelo clínico.
Precisamente
una de las reticencias principales de los médicos para confiar en estas
terapias, es la evidencia científica que tiene que tener todo diagnóstico y
posterior tratamiento médico. ¿Considera esta visión pasada de moda?
En el hospital Anderson también hemos remado a
contracorriente, pero empezamos a ganar terreno gracias a dos fuerzas
importantes: los pacientes, que se mueven y lo piden; y bajo el punto de vista
profesional lo más importante es que la terapia sea segura y probar que sea
eficaz porque muchas no tienen riesgo, pero no hacen nada. A partir de la
investigación, informamos. En la clínica juntamos Educación, Investigación y
Clínica.
Por
su experiencia, ¿por qué cree que los médicos españoles son tan reticentes a
abrir la posibilidad de la cooperación de la medicina occidental a otras
terapias?
En Estados Unidos también hay muchos que no
saben, pero creo que lo que pasa es que hay ignorancia. No conocen, no los
entrenan en la escuela de medicina, ni les enseñan los diferentes aspectos de
la medicina cuerpo-mente, y es muy importante.
Parece
que no es tan fácil de entender…
¿Cuántos pacientes de cáncer no tienen estrés?
¡Todos han tenido! Y sabemos que el estrés puede ayudar a la metástasis, está
demostrado. En general, en el cáncer los pacientes mueren más por metástasis
que por cáncer primario. Queremos ayudar a que no las tengan, a que tengan
mejor calidad de vida, y además casi sin efectos secundarios. No es una
medicina tan costosa. Nosotros a través de la medicina integrativa no tratamos
de sacar trabajo a los oncólogos, algunos creen qe es una competición, nosotros
trabajamos con los oncólogos. Los pacientes del Anderson, los médicos nos los
derivan.
¿Cómo
trabajan codo a codo con los médicos?
Los jueves por la mañana hacemos una sesión
conjunta del oncólogo y todos los especialistas para hablar de los pacientes,
de cómo les podemos ayudar y juntos diseñamos programas para mejorarles la
calidad de vida.
¿Su
modelo es exportable a España?
Sí, totalmente. Lo importante es basarse en la
evidencia, y la hay.
Ya.
Pero, ¿qué les diría a los médicos?
La evidencia existe en ciertas disciplinas de
salud y deberían aceptarlas. En las que no, esperar…
Pero
siempre hay que empezar a probar… Dar el primer paso ya es una barrera.
Sí, a veces es un círculo vicioso. Ahí tiene la
responsabilidad el grupo de profesionales de esa terapia para empezar a tener
evidencias a pasos pequeños. Si das una terapia, empieza con tu documentación,
lo llevas a alguien que pueda ayudarte con la investigación, vas paso a paso…
es un camino largo. Nosotros ya no sentimos que estamos del otro lado, aunque
seguimos remando a veces a contracorriente. En general tenemos apoyo porque se
ven los resultados en investigaciones y en la mejoría de los pacientes.
¿Esto
podría evitar que haya médicos que ni miran al paciente a los ojos?
Hay que mejorar esta relación. A los médicos que
sienten que no tienen tiempo, les diría que cuando van a ver un paciente,
aunque tengan seis minutos, se tomen medio en lavar su mente a la vez que se
lavan las manos, y lleguen al cien por cien con el paciente y sus familiares.
Que se sienten a su altura, le den tiempo para hablar, antes de decirle nada.
Hay estudios que dicen que esto mejora la relación. Y después mirar la
evidencia de otras terapias para poderlas incorporar a los tratamientos
convencionales.